Algunas de las formas tradicionales de enseñar la historia son: el anecdotismo, el heroicismo, las efemérides, el dogmatismo, el verbalismo, el maniqueísmo y el cronologismo siendo tratamientos para la enseñanza de la Historia que pretenden la homogeneidad en los contenidos y la forma de enseñar y evaluar lo aprendido.
Desde el enfoque que se le dé al tratamiento de la Historia es necesario pasar por procesos que permitan entender conceptos de causa-efecto, cambio y continuidad; reflexionar sobre la validez de las narraciones históricas y construir las propias así como la conciencia histórica personal y colectiva.
El aprender la Historia permite reflexionar sobre la toma de decisiones en diferentes contextos tanto como ciudadanos como ejerciendo el poder público.
El enfoque que se propone puede tener diversas orientaciones como las cognoscitivistas, constructivistas, socioculturales, etc. explicitando los valores y orientación metodológica.
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